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Sentir más no siempre es vivir mejor
9 de noviembre de 2025Bienestar y Salud

Sentir más no siempre es vivir mejor

Demasiadas emociones, poco sentido: la epidemia silenciosa de nuestra era

Hoy parece que el propósito de la vida se mide en “selfies”, escapadas de fin de semana y en la capacidad de lograr que cada momento sea “instagrameable”.

Nos inscribimos en tendencias, cambiamos de pasatiempos con la velocidad de un algoritmo y acumulamos experiencias como si fueran puntos en un juego. Viajamos para “desconectar”, pero llevamos el teléfono para mostrarlo. Nos compramos ropa “para sentirnos vivos”, aunque no sepamos exactamente qué significa eso. Vivimos corriendo detrás de sensaciones nuevas, como si el sentido de la existencia dependiera del número de veces que el corazón se acelera.

En el fondo, no se trata de placer, sino de vértigo. El vértigo de no saber para qué estamos aquí y distraernos de esa pregunta con cualquier estímulo que brille lo suficiente. Como advierte Byung-Chul Han (2014), hemos pasado de ser una sociedad disciplinaria a una sociedad del rendimiento: nos exigimos felicidad, productividad y emoción constante, hasta el agotamiento. Y lo hacemos convencidos de que sentir más es vivir mejor, cuando en realidad solo estamos anestesiando el vacío.

La saturación sensorial no nos acerca al sentido, nos lo roba.

Vivimos con la ilusión de estar experimentando mucho, pero comprendiendo poco. Según un estudio del University College London (2022), la exposición constante a estímulos rápidos disminuye la capacidad de concentración y de pensamiento reflexivo. Y José Carlos Ruiz (2020) lo señala sin rodeos: nos estamos volviendo expertos en reaccionar, pero analfabetos en reflexionar.

La vida actual nos ofrece emociones al por mayor: notificaciones, viajes, moda, comida, entretenimiento. Pero entre tanta sensación, perdimos el hilo conductor: el para qué. La sensación nos promete intensidad, el sentido nos pide profundidad. Lo primero se agota en segundos; lo segundo dura toda una vida.

Tres formas de reconectar con lo real

1. Practicar la lentitud intencional

La lentitud no es pereza, es claridad. Detenerse a pensar, cocinar sin prisa o simplemente mirar el cielo ayuda a restaurar la atención. Según la University College London (2022), los periodos de calma aumentan la capacidad cognitiva y emocional.

2. Desconectar para reconectar

Un estudio de Stanford University (2019) demostró que reducir el uso de redes sociales mejora el bienestar emocional y disminuye la ansiedad. Apagar el teléfono unas horas al día es un acto de salud mental y espiritual.

3. Cultivar el pensamiento propio

La Harvard University (2020) concluyó que las prácticas de metacognición fortalecen la autoconciencia y la toma de decisiones. Pensar antes de sentir es una forma de libertad.

Las sensaciones son necesarias —nos conectan con lo humano, con lo sensible, con la belleza del instante—, pero cuando se convierten en el centro de nuestra existencia, nos vuelven frágiles. La emoción sin dirección se disipa; el propósito sin emoción se enfría. Encontrar equilibrio entre ambas es el verdadero arte de vivir.

La reflexión no es enemiga de la alegría, sino su raíz más profunda. Estar presentes no significa renunciar al placer, sino aprender a vivirlo con intención. Significa recuperar la pausa, la conversación interior y el silencio que nos devuelve a lo esencial.

Como sugiere José Carlos Ruiz (2020), pensar es un acto de libertad. Y quizás hoy, más que nunca, pensar sea la forma más elevada de sentir.

Porque el propósito no está en sentirlo todo, sino en entender por qué vale la pena sentirlo.

Por Allan Lorìa C.
Referencias
  1. Han, B.-C. (2014). La sociedad del cansancio. Herder.
  2. Honoré, C. (2004). Elogio de la lentitud. RBA Libros.
  3. Ruiz, J. C. (2020). El arte de pensar: Por una educación que enseñe a pensar. Paidós.
  4. Stanford University. (2019). Social media use and mental health: Correlational analysis. Department of Psychology.
  5. University College London. (2022). Attention and digital distraction study. Department of Cognitive Neuroscience.
  6. Harvard University. (2020). Metacognitive awareness and self-regulation study. Cognitive Neuroscience Unit.
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