
¿Por qué contratar a mayores de 45 años es beneficioso?
Madurez, experiencia, pensamiento crítico y control emocional. Todo esto unido a los beneficios fiscales que obtienen las empresas, son algunos de los motivos por los que deberíamos censurar el edadismo
Cuando cumples 45 o más años, o incluso un poco antes, si no formas parte de los puestos directivos de cualquier empresa, el escenario del mercado laboral puede convertirse en una preocupación. Es este rango de edad el más vulnerable frente a los posibles despidos, y todo bajo el pretexto de que los jóvenes tienen una mayor capacidad para aprender, de adaptarse a los cambios o bien incluso la creencia de que después de cierta edad/experiencia son "mañosos" difíciles de liderar.
Sin embargo, si tenemos en cuenta la transformación digital que ha acelerado la pandemia, implementando nuevos modelos de trabajo en donde o te reciclas, o te quedas obsoleto independientemente de tu edad, estas teorías también parecen ya cosa del pasado.
La experiencia de un(a) veterano(a) no puede compararse con alguien que comienza a dar sus primeros pasos, de la misma manera que debemos asumir que las nuevas generaciones han nacido ya siendo nativos digitales, lo que les da un punto de ventaja.
Queda claro pues que el futuro pasa por la formación continua, por buscar nuevos campos en los que aportar valor y en convertirse en un experto con la capacidad de flexibilizar al máximo tus talentos.
El escenario laboral
“Vivimos en una sociedad edadista en donde todos creen tener la fuente de la eterna juventud, una sociedad que le brinda culto a la juventud” como bien lo menciona y explica el autor Carl Honoré en su su libro Elogio a la Experiencia
El actual mercado laboral se caracteriza por una sucesión de crisis cíclicas y una fuerte competitividad, la cual exige cada vez mayor especialización y amenaza con dejar fuera a aquellas personas que tradicionalmente lo han tenido más difícil para encontrar un empleo, como son los mayores de 45 años.
Si pierden su trabajo tras muchos años en la misma empresa, no saben cómo afrontar la búsqueda de empleo ni cómo construir una propuesta de valor que resulte atractiva para las empresas. Hay que tener en cuenta, además, que muchos de los sectores y posiciones que ocupaban ya no están generando las mismas oportunidades laborales y, en ocasiones, necesitan un reciclaje profesional que les permita actualizar sus conocimientos y conectar con los nichos de empleo emergentes.
Lo anterior es una completa pérdida de competitividad para las empresas, que no solo están renunciando a los valores y competencias tradicionalmente presentes en los profesionales senior (experiencia, madurez o pensamiento crítico), sino desechando a un talento humano que va a ser la dominante, en un contexto de envejecimiento sin precedentes.
Los retos del mercado laboral para los mayores de 45 años
El mercado laboral actual está en continuo cambio y evolución, exigiendo una especialización cada vez mayor y un compromiso activo por parte de los profesionales.
El desempleo "senior" no puede concebirse como una transición precaria a la jubilación, los mayores de 45 deben ser conscientes de todo su potencial, demostrando capacidad para reciclarse y adaptarse a una realidad en continua transformación. El aprendizaje permanente va a marcar el rumbo de su éxito profesional y la edad no es un obstáculo para dejar de formarse o adquirir nuevas habilidades.
También han observado que muchos profesionales "senior" pierden su empleo de toda la vida y se encuentran con una realidad que ha cambiado por completo. En su momento, accedieron a dicho trabajo sin una formación acreditada y, gracias a la experiencia, adquirieron las habilidades y conocimientos necesarios para el desempeño.
Hoy en día, la mayoría de las posiciones exigen esta formación reglada que ahora tienen que adquirir, enfrentándose al reto de certificar sus habilidades para ponerlas en valor y poder competir con garantías en el mercado laboral.
También te invito a leer: El regreso de los jubilados
La edad también suma beneficios
Las personas mayores de 45 o más años enriquecen el equipo humano de cualquier escenario laboral.
Por un lado, destacan por su experiencia, ya que suelen identificar puntos críticos de forma más rápida, siendo más fácil para ellos anticiparse a posibles conflictos, tomar decisiones y resolver problemas, ya que disponen de un buen pensamiento crítico.
Por otro lado, también nos recuerda que destacan por su compromiso y responsabilidad y por cómo manejar las relaciones laborales, ellos saben cómo manejar y tratar a la gente y por regla general, tienen buenas habilidades para comunicarse. Además, también pueden ejercer como mentores para los trabajadores más jóvenes.
Una persona mayor de 45 años se encuentra en un momento vital perfecto, de plenitud profesional, con gran capacidad para aportar valor a una organización. A menudo, acumulan años de experiencia profesional que les han permitido desarrollar competencias y valores como la madurez, las habilidades de comunicación y negociación, la templanza o el control emocional entre otras, cualidades que se convierten en la mejor materia prima para el éxito de cualquier proyecto empresarial.
La apuesta por el talento "senior" constituye toda una ventaja competitiva, teniendo en cuenta que nuestra demógrafía presenta un índice de envejecimiento en máximos históricos, con una fuerza laboral que tiene una media de edad cada vez mayor. De hecho, si desde ya sabemos que la constitución de la población lleva una fuerte tendencia a ser más amplia en la franja de entre 45 y más años, es de esperar que la fuerza laboral de los próximos 10 ó 15 años sea mayoritariamente formada por personas mayores de 45 años. Ante esta realidad, las empresas que no apuesten por el talento sénior no podrán ser competitivas ni sostenibles.
Existen ya en muchos países bonificaciones y deducciones fiscales para las empresas que contraten mayores de 45 años, pero el verdadero estímulo va mucho más allá del factor económico, ya que el talento "senior" aporta un incuestionable valor en el plano cualitativo que termina por revertir en una mayor productividad.
Para empezar, y huyendo de estereotipos, se trata de profesionales que, habitualmente, se conocen mejor a sí mismos, tienen sus habilidades sociales más desarrolladas y saben manejar el estrés y la frustración. Esto hace que presenten una mayor seguridad e inspiren también una mayor confianza a potenciales clientes o consumidores. Además, cuando encuentran una oportunidad laboral que encaja con sus valores y situación vital, tienden a desarrollar un fuerte vínculo con el proyecto empresarial, aportando altas dosis de compromiso y estabilidad a la organización.
Así que si estas en una de esas prehistóricas organizaciones que todavía creen que el talento humano tiene fecha de caducidad, pues reenvíale este artículo de una vez a los líderes de la empresa.
¡Saludos!