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¿Estas seguro de que controlas tu mente?
1 de julio de 2023Bienestar y Salud

¿Estas seguro de que controlas tu mente?

Estos pequeños atajos se incrustan en nuestro cerebro a causa de las experiencias y la educación que hemos vivido, y aunque tienen el único objetivo de facilitar nuestra toma de decisiones, lo cierto es que también pueden crear percepciones falsas que nos engañan completamente frente a los aspectos objetivos de la realidad.

Meses atrás se celebró en el condado de Fairfax, en el estado norteamericano de Virginia, uno de los juicios más mediáticos que Hollywood ha vivido jamás. En él, con motivo de un divorcio tormentoso, se enfrentan Johnny Depp y Amber Heard. Sin haber abierto un manual de Derecho en la vida, decenas de miles de fans del actor se posicionaron del lado de Depp, preguntándose como podría el carismático Jack Sparrow haber abusado de su esposa. De igual forma, asociaciones feministas y seguidores de Heard han secundado sus declaraciones bajo un lema: «Hermana, yo si te creo».

Los atajos de nuestro cerebro pueden llevarnos al error

Siempre pensamos que los humanos tomamos decisiones con base en razonamientos lógicos, pero gracias a la publicación en 1973 de The Psycology of Predicción, escrito por Daniel Kahneman y Amos Tversky, la forma de entender nuestro cerebro durante la toma de decisiones cambio por completo. Anos despues Kahneman publica Pensar rapido, pensar despacio.

Sin embargo, pese a que nuestra mente ha creado un recurso que nos facilita la vida y nos ayuda a comprender la realidad de forma más sencilla liberándonos de cierto grado de incertidumbre, ¿podríamos estar actuando de cierta forma sin ser conscientes de ello?

Volvemos al juicio mencionado líneas más arriba: sea quien sea el culpable, Johnny Depp tiene la suerte de estar amparado por el sesgo del 'efecto halo', que determina que una persona que se ha presentado con un aspecto positivo –en este caso, una carrera exitosa en el mundo del cine– ve como este se extiende hacia otros rasgos, purificándolo y liberándolo de la culpa. Este efecto puede convertirse en un obstáculo, ya que también puede actuar a la inversa. Una persona que se fije en el consumo de drogas y alcohol, por ejemplo, puede extender esta percepción –socialmente clasificada como negativa– a la hora de dirimir su culpabilidad: «¿Como no va a maltratar y difamar a su ex esposa si es un alcohólico y un drogadicto?». Ambas conclusiones, la que le exonera y la que le culpabiliza, independientemente del veredicto que se emita en el juzgado, se han obtenido de forma errónea, ya que no tienen en cuenta la realidad, sino tan solo suposiciones; con ello, dejan que nuestro cerebro se salte las pruebas y los testimonios que se están exponiendo en el tribunal.

Una mordaza para la razón

Lamentablemente, los sesgos cognitivos van más allá de que miles de tuiteros viralicen una etiqueta a favor de una celebridad. Estos pueden afectar nuestro día a día de forma claramente negativa, convirtiéndonos en personas poco innovadoras con el sesgo de riesgo cero; anclándonos irracionalmente a ideologías que buscamos confirmar en los medios que nos son afines con el sesgo de confirmación; o provocando actitudes racistas a través del sesgo de estereotipo.

Y no solo nuestro cerebro nos manipula: otras personas, conociendo estos sesgos, pueden tratar de imponernos una opinión positiva o negativa hacia un tema en concreto; una actitud que, por ejemplo, puede afectar al resultado de unas elecciones democráticas.

Perez Martinez y Rodriguez Fernandez así lo explican en su investigación, Comportamiento electoral y economía conductual: influencia de los sesgos cognitivos en el contexto electoral: «Los sesgos cognitivos influyen en las decisiones electorales, mostrando el lado subjetivo del elector. Las creencias permiten al votante procesar la información de manera inexacta, justificando su comportamiento electoral». Según la psicóloga cognitivista Pascale Toscani, «es probablemente imposible liberarse de los sesgos cognitivos, independientemente de que seamos jóvenes en fase de aprendizaje o adultos completamente desarrollados».

¿Estamos condenados, por tanto, a ver el mundo desde nuestra óptica?

¿Tu que opinas?

!Saludos!

Por Allan Lorìa C.
Referencias
  1. Perez Martinez, V. & Rodriguez Fernandez, A. Comportamiento electoral y economia conductual: influencia de los sesgos cognitivos en el contexto electoral.
  2. Toscani, P. Entrevista sobre sesgos cognitivos.
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