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¿Cuánto es suficiente?
27 de junio de 2024Bienestar y Salud

¿Cuánto es suficiente?

Por allá del mes de marzo, disfrutando de una deliciosa cena y en compañía de maravillosos seres humanos, mi amigo Carlos lanzó esta pregunta:

¿Cuánto es suficiente?

Y bueno se desataron los argumentos de todos los comensales para tratar de darle una respuesta mediamente útil a tan enorme pregunta.

Terminamos la encantadora velada envueltos en historias, risas y promesas de volver a repetir otro tiempo tan noble para el alma como el que acabábamos de tener.

Lo que no sabe Carlos — hasta que lea este blog — es que la pregunta de la noche para mí fue: ¿Cuánto es suficiente?

De verdad esta pregunta me caló en lo hondo y me hizo formular otros cuestionamientos ligados como:

¿Cuánto necesitamos para vivir una "buena vida"?

¿Cuándo debemos parar de acumular cosas?

¿Cuántas horas es necesario trabajar?

A estas preguntas —que a pesar de lo "bien o mal" que estemos viviendo—, necesitamos en el fondo darles una respuesta reflexionada para poder orientar nuestra actividad futura.

Sin duda alguna atrás quedó lo expuesto en 1930 por John Maynard Keynes en su libro "Posibilidades económicas para nuestros nietos" y donde pronosticaba que para el 2030 los países desarrollados tendrían lo "suficiente" para permitirse trabajar 15 horas semanales y así poder redefinir sus prioridades. Hoy una utopía total para la mayoría de personas que navegan en la vorágine de hoy.

En una sociedad mayoritariamente capitalista, donde se nos ha vendido la idea de que la vida es como una montaña (sin cúspide) que debemos escalar hasta el último día, es antisocial pensar en no ir por más.

Es mal visto no querer un salario más alto, un carro más grande y/o lujoso, el más reciente smartphone, ascender la pirámide corporativa, una casa más grande o una pantalla de televisión de cien o más pulgadas, solo por mencionar algunos ejemplos de la vida real.

La siempre invitada a este ir por más y que sirve de catalizadora perfecta, es la codicia (palabra fea pero que se ajusta), misma que ha estado presente en todas las sociedades humanas.

Las personas empiezan con la idea de llegar a un nivel que consideran "suficiente" pero llegado a ese punto resultan que quieren más ya que forma parte del deseo humano de "mejorar" para luego muy probablemente comparar nuestros logros con los demás. Y es ahí donde el consumo se convierte en el gran placebo del capitalismo y de aquí pasamos fácilmente a los excesos del hiperconsumismo y el sobretrabajo que son las dos caras de la misma moneda que nos han llevado a la situación actual, quedando atrás por ejemplo: las 15 horas de Keynes como otra fantasía irrealizable para la mayoría de humanos automatizados.

Como dijo una vez Henry David Thoreau: "No es más rico el hombre que más tiene, sino el que menos necesita".

Cada uno de nosotros debería responderse la pregunta: ¿Cuánto es suficiente?, cada individuo debería de tener claro qué tiene más peso en la balanza de su propia vida, si por ejemplo: el tiempo —y ojalá de calidad— que dedicas a tu familia o el tiempo que le dedicas al trabajo, dizque para dar una mejor vida a la familia.

Reconozco que, dentro de la actual cultura de inmediatez, redes sociales y un modelo social tan competitivo como al que estamos expuestos, cuesta no querer ir por más en la vida, nos cuesta cambiar los paradigmas, condicionamientos establecidos, y entender de que no existe un primer lugar en nada y que todo es relativo.

Hoy por hoy desde temprana edad someten a los niños(as) a una competitividad absurda que los aleja de lo que se puede considerar una niñez sana física y mentalmente.

Ya de adultos incluso, competimos en automático para no ser tachados como habitantes de la temible zona de confort, —concepto a mi criterio algo perverso y manipulador—. Miles de hombres y mujeres se obligan a ir por más, sin ni siquiera tomarse el tiempo de preguntarse si realmente quieren ir por más, en lugar de aceptar valientemente que para su propio ecosistema de vida, lo que tienen y hasta donde han llegado los hace felices y no desean ir por más, y está bien.

Aunque sea difícil te invito a detenerte, hacer una pausa y hacerte la pregunta ¿Cuánto es suficiente? Hazte la pregunta en cada área de tu vida: trabajo, hobbies, ejercicio, alimentación, familia, relaciones interpersonales, salud, espiritualidad, amor. Sé sincero contigo mismo(a) y medita cuánto de lo que haces/compras, es porque realmente lo necesitas o es solo para no "quedarte atrás" y evitar que te juzgue tu medio ambiente social.

Como ya decía sabiamente Epicuro: "Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco".

Saludos

Por Allan Lorìa C.
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