En 2023, la Defensoría de los Habitantes recibió quejas de pensionados a quienes se les seguían rebajando cuotas de préstamos directamente de la pensión. En algunos casos, el rebajo alcanzaba el 91% del monto.
Una de esas personas, de 73 años, explicó por qué se había quedado sin liquidez: había pedido préstamos para ayudar a sus hijos.
Su problema no empezó con un fraude. Empezó con una ayuda.
Lo que se gasta y no se anota
El fenómeno no es exclusivo de Costa Rica. En marzo de 2025, Savings.com publicó su cuarto informe anual sobre el tema, basado en una encuesta a 1.000 padres estadounidenses. La mitad de quienes tienen hijos mayores de 18 años los apoya económicamente con regularidad, con un promedio de 1.474 dólares al mes por hijo. Casi la mitad reconoció haber sacrificado su seguridad financiera para hacerlo. Y entre quienes todavía trabajan, el dinero que les dan a sus hijos cada mes duplica lo que aportan a su propio fondo de retiro.
La mayoría de esos padres, según el mismo informe, siente que está obligada a ayudar.
En Costa Rica, el flujo en sentido contrario es mínimo. El demógrafo Luis Rosero-Bixby y su equipo del Centro Centroamericano de Población de la Universidad de Costa Rica analizaron las cuentas nacionales de transferencias del país y encontraron que el apoyo económico neto de los hijos adultos a sus padres es prácticamente inexistente hasta edades muy avanzadas. En la vejez, el sostén viene sobre todo del Estado y de recursos que circulan dentro de la misma generación, no de los hijos.
Lo fácil es culpar a los jóvenes y hablar de una generación que no se independiza. Es una explicación cómoda, pero deja por fuera la otra parte del asunto: la conducta de los padres.
Por qué cuesta tanto decir que no
La psicóloga Karen Fingerman y su equipo estudiaron a más de 600 padres de entre 40 y 60 años. Los hijos que más apoyo recibían eran los que atravesaban problemas de salud o de dinero y, contra lo que cabría esperar, también los que sus padres consideraban más exitosos.
Esa decisión, entonces, no se toma con números. La empujan la angustia de ver a un hijo al que no le va bien o el orgullo de apoyar al que sí. Ambas reacciones son normales, pero ninguna funciona como criterio financiero.
A eso se suma la forma en que percibimos nuestro propio futuro. Hal Hershfield, hoy profesor en UCLA, mostró con resonancia magnética que, cuando alguien piensa en sí mismo dentro de diez años, su cerebro se activa de un modo más parecido a cuando piensa en otra persona que a cuando piensa en sí mismo hoy. Ese futuro se siente ajeno, y por eso cuesta protegerlo. En un estudio posterior, quienes vieron una imagen envejecida de su propio rostro destinaron más dinero al ahorro para la jubilación que quienes no la vieron.
Cuando un padre le presta a un hijo el dinero de su retiro, se lo está quitando a alguien que todavía no siente como propio: él mismo a los 75.
El economista James Buchanan describió hace medio siglo lo que llamó el "dilema del samaritano": quien ayuda siempre y sin condiciones termina reduciendo el esfuerzo de quien recibe esa ayuda. No hace falta mala fe. Basta con saber que, si algo falla, alguien lo va a cubrir.
Ser fiador también es prestar
Existe una forma de apoyo que casi nadie percibe como riesgo: ser fiador. Se firma de buena fe y se olvida. Sin embargo, el fiador responde por la deuda si el deudor deja de pagar. La ley protege una parte mínima del salario, pero lo que esté por encima de ese monto y las propiedades de quien firmó quedan expuestos al cobro.
Lo mismo ocurre cuando la casa se ofrece como garantía del negocio de un hijo, o cuando una tarjeta de crédito a nombre del padre se presta "por un tiempo" y nunca se recupera.
En Costa Rica, el margen de error es pequeño. Según datos del INEC citados por Semanario Universidad en junio de 2026, casi la mitad de las personas adultas mayores carece de pensión, y más de 215.000 no reciben ninguna. La Encuesta Financiera a Hogares de 2022 encontró, además, que el 15,4% de quienes superan los 65 años se endeuda con entidades no reguladas por la SUGEF.
La pregunta antes del sí
Reconocer estos sesgos no los elimina, pero permite detenerse antes de aceptar y hacerse una sola pregunta: si este dinero nunca vuelve, ¿cambia mi retiro?
Si la respuesta es no, se trata de un regalo, y es legítimo darlo. Si la respuesta es sí, ya no es un regalo. Es asumir el riesgo de otra persona, y debería manejarse como tal: por escrito, con plazos y con un monto que pueda perderse sin comprometer la vejez.
Una lectura para este tema
Te enseñaré a ser rico, de Ramit Sethi, propone algo que encaja con este artículo: decidir primero cuánto va al ahorro y a la inversión, automatizarlo, y gastar el resto sin culpa. Para un padre que no sabe decir que no, esa regla tiene una ventaja práctica: el dinero del retiro deja de estar disponible para la próxima urgencia familiar.
en fin…
quizás lo más generoso que un padre o una madre puede hacer por sus hijos no es resolverles la vida a los 30, sino no tener que pedirles que le resuelvan la suya a los 75.
Ayudar a los hijos no es el error. El error es hacerlo con el dinero que vas a necesitar dentro de veinte años. La persona que serás entonces también depende de ti. Si hoy no la cuidas, mañana tendrán que cuidarla tus hijos.
En la próxima entrega: la otra expectativa que compromete el patrimonio de muchos padres, la herencia.
¡Saludos!
Referencias
- Buchanan, J. M. (1975). The Samaritan's dilemma. En E. S. Phelps (Ed.), Altruism, morality, and economic theory (pp. 71–85). Russell Sage Foundation.
- El Mundo CR. (2023, 16 de octubre). Personas adultas mayores deben tener una pensión intocable, sostiene Defensoría. elmundo.cr
- Fingerman, K. L., Miller, L. M., Birditt, K. S., & Zarit, S. (2009). Giving to the good and the needy: Parental support of grown children. Journal of Marriage and Family, 71(5), 1220–1233. https://doi.org/10.1111/j.1741-3737.2009.00665.x
- Hershfield, H. E., Goldstein, D. G., Sharpe, W. F., Fox, J., Yeykelis, L., Carstensen, L. L., & Bailenson, J. N. (2011). Increasing saving behavior through age-progressed renderings of the future self. Journal of Marketing Research, 48(SPL), S23–S37. https://doi.org/10.1509/jmkr.48.SPL.S23
- Hershfield, H. E., Wimmer, G. E., & Knutson, B. (2009). Saving for the future self: Neural measures of future self-continuity predict temporal discounting. Social Cognitive and Affective Neuroscience, 4(1), 85–92. https://doi.org/10.1093/scan/nsn042
- Klongpayabal, B. (2025, 21 de marzo). Percentage of parents financially supporting adult children reaches a three-year high. Savings.com. savings.com
- Pomareda García, F. (2026, 15 de junio). Violencia silenciosa contra adultos mayores: más de 3.500 llamadas de alerta muestran una crisis de maltrato y despojo. Semanario Universidad. semanariouniversidad.com
- Rosero-Bixby, L., Zúñiga Brenes, P., & Collado Chaves, A. (2011). Transfer accounts in Costa Rica's mixed economy under rapidly changing demographic conditions. En R. Lee & A. Mason (Eds.), Population aging and the generational economy: A global perspective. Edward Elgar. kerwa.ucr.ac.cr
- Sethi, R. (2019). Te enseñaré a ser rico: Sin sentimiento de culpa, sin excusas, sin tonterías.
