Ya han pasado tres décadas de políticas públicas, retórica corporativa y creencias sociales que siguen tratando el envejecimiento como un problema de asistencia — cuando el mundo ya lo convirtió en una oportunidad de transformación. Una lectura para quienes toman decisiones sobre talento, cultura y estrategia.
Para 2050, una de cada cuatro personas en Costa Rica tendrá más de 65 años. No es una proyección lejana: es una realidad que ya está reordenando la pirámide poblacional, presionando el sistema de pensiones y redefiniendo el perfil del consumidor, del trabajador y del ciudadano. El país envejece. Lo que no ha envejecido bien —paradójicamente— es la manera en que lo enfrentamos.
Desde que CONAPAM fue creado en 1999, el marco conceptual dominante ha sido el mismo: la persona mayor como sujeto de protección, de cuidado, de asistencia. No está mal proteger. El problema es cuando proteger es lo único que se hace. Cuando el horizonte institucional no va más allá de los hogares de larga estancia, las redes de cuido y los subsidios focalizados en vulnerabilidad extrema.
El envejecimiento, entendido como proceso humano, no empieza a los 65. Empieza antes. Mucho antes. Y ahí, en ese tramo largo que va de los 40 a los 70, las instituciones costarricenses prácticamente no existen.
Miopía institucional: cuando el árbol no deja ver el bosque
CONAPAM opera con una visión de corto alcance que confunde vejez con envejecimiento. Su mandato legal se concentra en la persona adulta mayor ya en situación de necesidad. No hay una agenda robusta de envejecimiento activo para los 50 o los 55 años. No hay articulación con el Ministerio de Educación para introducir desde temprano una cultura de longevidad. No hay trabajo sostenido con el PANI sobre cómo preparar a las nuevas generaciones para una sociedad multigeneracional. No hay convergencia real con el INAMU en los patrones de cuidado no remunerado que recaen desproporcionadamente sobre mujeres.
Cada institución opera en su propio carril. CONAPAM atiende al adulto mayor vulnerable. Educación forma para el mercado laboral de hoy. El PANI protege a la niñez. El INAMU defiende los derechos de las mujeres. Todos hacen su trabajo. Nadie mira el hilo que los conecta: que la infancia de hoy es la vejez de mañana, y que lo que se siembra en materia de hábitos, finanzas, salud y relaciones define cómo se envejece décadas después.
La ausencia de esa lectura intergeneracional no es un descuido. Es una arquitectura institucional diseñada para apagar incendios, no para evitarlos.
"Los sistemas de salud y protección social de América Latina fueron diseñados para poblaciones jóvenes. Adaptarlos al envejecimiento requiere no solo más recursos, sino una transformación conceptual profunda." — CEPAL, Envejecimiento en América Latina y el Caribe, 2022
El sector privado: cómplice y negligente al mismo tiempo
La empresa privada costarricense tiene una relación esquizofrénica con el envejecimiento. Por un lado, discrimina. Las prácticas de reclutamiento en muchas organizaciones incluyen filtros de edad explícitos o implícitos que descartan a profesionales mayores de 50, independientemente de su experiencia o productividad. El mercado laboral trata la edad como señal de obsolescencia.
Por otro lado, ignora. La economía plateada —ese conjunto de bienes, servicios y oportunidades generados por y para personas mayores— mueve globalmente cifras que superan los 15 billones de dólares anuales, según el AARP Public Policy Institute. En Costa Rica, con una clase media envejecida que tiene capacidad de consumo, ese mercado existe pero pocas empresas lo leen con claridad. No hay estrategias comerciales diferenciadas. No hay productos diseñados para los 60. No hay comunicación que refleje la diversidad real de lo que significa tener 65 años hoy.
La discriminación etaria en el empleo no es solo un problema ético. Es ineficiencia económica. Se desecha capital humano acumulado durante décadas porque los modelos de evaluación del talento siguen midiendo potencial con las métricas equivocadas.
Lo que Europa ya aprendió — sin grandes presupuestos
La innovación en materia de envejecimiento no requiere presupuestos astronómicos. Requiere cambiar la pregunta que se hace.
Portugal lo entendió con Ageing@Coimbra: una red de colaboración entre la Universidad de Coimbra, el sistema de salud regional y empresas privadas para desarrollar soluciones tecnológicas y de cuidado centradas en el bienestar activo de personas mayores. No es un programa asistencial. Es un ecosistema de innovación que trata el envejecimiento como área de conocimiento aplicado y como nicho de desarrollo económico. En 2020 fue reconocida por la Organización Mundial de la Salud como una de las referencias de buenas prácticas en Europa.
Países Bajos tomó otro camino, igualmente revelador. Hogeweyk, conocido como "el pueblo de los enfermos de demencia", rompió el modelo del asilo tradicional. En lugar de adaptar a las personas a una institución, adaptaron el entorno a las personas. Un espacio físico diseñado como barrio real —con supermercado, restaurante, jardines, actividades cotidianas— donde los residentes con demencia severa viven con autonomía relativa dentro de un espacio seguro. El resultado: menor medicación, más calidad de vida, modelo replicado en varios países. Costo inicial similar al de un hogar convencional.
Ambos ejemplos comparten algo: el punto de partida no fue "¿cuánto dinero tenemos?", sino "¿qué modelo mental estamos usando?"
Señales tempranas, pasos cortos
Sería injusto ignorar que algo se está moviendo. Lento, pero se mueve.
En 2026, un proyecto de ley (expediente 24.604) ingresó a la corriente legislativa con el propósito de crear un marco para la economía plateada en Costa Rica. Sus tres pilares: inclusión laboral de personas adultas mayores, inclusión digital y protección al consumidor senior. Si avanza, daría base legal a instrumentos como el "Sello Empresa Amigable Adulto Mayor", una certificación que reconocería a las organizaciones que adopten prácticas de contratación, retención y desarrollo de talento mayor, con incentivos fiscales para quienes logren la acreditación.
En paralelo, la Fundación CRUSA, con apoyo del BID, impulsa "Caminos para la Longevidad": una iniciativa que pilotea soluciones de economía plateada en comunidades costarricenses, con énfasis en emprendimiento y generación de ingresos para personas mayores de 60. Pequeña en escala, pero relevante en dirección.
CONAPAM, por su parte, participa en la red internacional de Ciudades Amigables con las Personas Mayores de la OMS, con varios cantones costarricenses en proceso de diagnóstico y planificación. Es un marco útil. El riesgo, conocido en la región, es que los planes se elaboren con cuidado y se implementen con desidia.
Estos movimientos son reales. También son insuficientes frente a la escala del cambio demográfico que viene. El país necesita pasar de pilotos aislados a política sistémica. Y eso requiere algo que ningún proyecto de ley puede legislar: una mentalidad distinta.
El problema no es de recursos. Es de paradigma.
Esa es la tesis central de este artículo, y conviene nombrarla sin rodeos: Costa Rica no fracasa en materia de envejecimiento por falta de dinero. Fracasa porque el paradigma dominante sigue siendo el del cuidado y la protección, cuando el momento exige uno de empoderamiento e innovación.
El paradigma proteccionista dice: "las personas mayores son vulnerables, hay que cuidarlas". El paradigma del envejecimiento activo dice: "las personas mayores son agentes, hay que crear condiciones para que sigan aportando". El primero construye hogares de larga estancia. El segundo construye mercados laborales inclusivos, comunidades multigeneracionales y productos pensados para quienes tienen 65 años y 30 años de experiencia acumulada.
No se trata de negar la vulnerabilidad ni de abandonar a quienes necesitan cuidado. Se trata de que ese no sea el único modo de ver el envejecimiento. Mientras lo sea, las políticas públicas van a seguir llegando tarde, las empresas van a seguir discriminando con buena conciencia y los profesionales senior van a seguir saliendo del mercado antes de tiempo.
El envejecimiento es el fenómeno demográfico más predecible de las próximas décadas. Sabemos exactamente cuándo llega, con qué intensidad y qué consecuencias trae. La pregunta no es si estamos preparados. Es por qué, sabiendo todo eso, seguimos reaccionando como si fuera una sorpresa.
📖 Lectura recomendada: Reescribiendo el Edadismo, de Ronald Echeverría
Una de las pocas obras en español, escrita desde Latinoamérica, que aborda el edadismo con rigor conceptual y perspectiva regional. Echeverría integra aportes de la inteligencia artificial y la neurociencia para desmontar los estereotipos sobre el envejecimiento y proponer una mirada renovada sobre la longevidad. Disponible en www.libreriacapitulos.com
en fin…
Quizás el mayor problema no está en las instituciones ni en las empresas. Está en cómo cada quien —dentro de su organización, dentro de su equipo— responde cuando alguien de 58 años presenta una idea. Si la primera reacción es calcular cuántos años le quedan, el paradigma ya está ahí, operando sin que nadie lo haya declarado política oficial. Cambiar un modelo mental no empieza en la Asamblea Legislativa. Empieza en esa reunión.
El tiempo que Costa Rica tiene para prepararse no es ilimitado. La demografía no espera a que los consensos maduren ni a que los proyectos de ley salgan de comisión. Cada año que pasa sin una política integral de envejecimiento activo es un año de capital humano desperdiciado, de mercados no desarrollados y de personas que envejecen sin el entorno que merecen. Podemos seguir discutiendo si el problema es de presupuesto o de voluntad política. O podemos empezar por cambiar la pregunta que nos hacemos.
¡Saludos!
Referencias
- CEPAL. (2022). Envejecimiento en América Latina y el Caribe: inclusión y derechos de las personas mayores. Comisión Económica para América Latina y el Caribe. https://repositorio.cepal.org/handle/11362/47620
- AARP Public Policy Institute. (2023). The Longevity Economy Outlook. AARP. https://www.aarp.org/research/topics/economics/info-2019/longevity-economy-outlook.html
- Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). (2023). Indicadores demográficos de Costa Rica. San José: INEC.
- Organización Mundial de la Salud (OMS). (2020). Ageing@Coimbra: Reference Site for Active and Healthy Ageing. WHO European Innovation Partnership on Active and Healthy Ageing. https://ec.europa.eu/eip/ageing/
- Hogeweyk. (2023). A village for people with dementia. https://hogeweyk.dementiavillage.com/en/
- Banco Interamericano de Desarrollo. (2023). Caminos para la Longevidad: Soluciones de la Economía Plateada hacia una estrategia de financiamiento basada en resultados (CR-T1305). BID. https://www.iadb.org/es/proyecto/CR-T1305
- Fundación CRUSA. (2026). Cambio demográfico: Economía plateada toma impulso en Costa Rica. https://crusa.cr/en/cambio-demografico-economia-plateada-toma-impulso-en-costa-rica/
- Proyecto de Ley 24.604. Ley de Economía Plateada. Asamblea Legislativa de la República de Costa Rica. (en trámite legislativo, 2026).
- Echeverría, R. (2024). Reescribiendo el Edadismo: Un viaje con la Inteligencia Artificial y la Neurociencia. Disponible en Librería Capítulos: https://www.libreriacapitulos.com/products/reescribiendo-el-edadismo
- Delfino.cr. (2024, septiembre). El CONAPAM «abandonado». https://delfino.cr/2024/09/el-conapam-abandonado
